Camino por un camino sin ojos hasta que un pelotudo me toca una bocina a la que puteo desaforadamente y sigo. Se siente bien putear de vez en cuando a algún pelotudo que pasa por la vida así, sin tener idea de la magia del amor del arte de la belleza de las cosas cotidianas y chiquitas como por ejemplo una mariquita de san antonio o una plantita ínfima, pequeñita, creciendo a través de la pared y la vereda en una esquina y solamente yo la veo –que pena-… hoy me levanté con la ciudad a cuestas y me pasó que toda la densidad de ese día nublado se me pegó en una continuidad de sucesos molestos e incontrolables dispuestos a hacerme la existencia más difícil de lo que ya la tengo… en fin… me dispuse escribir una novela sin puntos seguido ni puntos aparte, sólo puntos suspensivos… por ahora lo estoy logrando, pero sólo por ahora, después veré… también me dispuse dejar de fumar tabaco al menos por esta semana, como también ponerme las pilas y escribir mi obra de teatro, tratar de tomarme las cosas más relajadamente y no como se las toma la gente que anda por la calle que está re pirada y anda re loca con sus celulares y sus laptop y sus súper llaves de sus súper autos y sus re bicis y sus re frustradas vidas decasaalyugoydelyugoacasa, así fue y así será para el resto de sus vidas porque no ven otra cosa… y creo que es ése el gran problema -no sé si gran, pero al menos es un problema para tener en cuenta-, nadie ve nada. Nadie mira a los ojos, nadie saluda, nadie observa los detalles ni las nubes que pasan ni el cielo que cambia de color ni el arco iris ni dos pajaritos cortejándose en el cable de la luz ni a una señora sin piernas que pide porfavorseñorporfavorunaayudaporfavorseñoradoñadon ni a un perrito sarnoso bebiendo agua de las vías con una poesía que me llega hasta el alma… Volvieron los puntos suspensivos como las ganas de fumar, me prendo un cigarrillo y una cosa más que no puedo mantener por más de cinco minutos… yo que no puedo conmigo y con mi indeterminación… aunque no es indeterminación en realidad, es… es… creo que es dificultad para renunciar a las pequeñas cosas que me lastiman un poquito pero disfruto tanto… ¿y quién no la tiene? Digo, ¿quién no tiene esa dificultad? (Conozco una persona que no, que no la tiene, que tiene muchas cosas resueltas y determinadas y un gran poder de sostener decisiones y sostenerse a sí mismo… y sí, es un caso admirable y al que muchos admiran… pero bueno, yo soy una persona demasiado común, demasiado intrascendente, demasiado yo, yo, yo que siempre pensás en vos me dijo una vez, hace mucho tiempo… -gramaticalmente acá cerraría paréntesis pero no puedo, mi escritura o literatura o le que carajo sea que estoy escribiendo me pide otra cosa…-
Está a punto de llover y tengo tantas ganas de que llueva, de que el día se llueva encima de que mis ganas de llorar se lluevan encima todas juntas y a la vez y desaparezcan por completo pero parece que van a seguir un tiempo más, hasta que pueda cerrar ese paréntesis… maldición, los paréntesis, maldición, las cosas que no cierran y no se cierran, maldición la vida que esta vida puerca que esta vida linda como diría el gigante de Arlt. Ayerhoy me pasé el día planificando cosas, planificando literatura, planificando encontrar un trabajo e irme… Ayerhoy es una continuidad de un día que tiene dos noches y todavía no se terminó y aunque dormí mucho y largo y tendido los sueños que tuve fueron como de continuado con lo que viví/vivo hoy y ayer, a la vez, ayerhoy y que pasará ¿no?
Azarosamente, un bosque se presentó ante mí en la avenida Luis María Campos y casi Maure, un bosque capitalizado con rejas y lamparitas amarillas… aún así, no perdía su misterio y su olor a árboles y a verano, en pleno invierno… Mi ebriedad constante me impide tener una escritura coherente… tal vez sea mejor así, vos por tu lado, yo por el mío, que así se arreglan las cosas…lo sano, ¿qué es lo más sano? No lo sé… sano es algo que otorga sanidad, y la sanidad me hace acordar a los hospitales y me da náuseas, la salud de los hospitales, de los médicos, tan blancos, tan pulcros con sus delantales y sus caras de “nohabersemandadonuncaninguna” me dan náuseas, los aborrezco desde la más ínfima partícula de odio de mi ser, que al verlos va creciendo hasta el punto de querer asesinarlos a todos, previo haberlos hecho sufrir condenadamente y escuchar sus gritos de doctorcitos de marrano chillón y quejoso al pedo… mi piel, qué más, mi piel que me pide cada vez más y yo que sigo escribiendo porque creo que el arte es la única manera de salvar el mundo… ilusa. Ilusa vos, que te creés que porque tenés buen culo y un par de tetas inmensas sos lo más… Lo más soy yo, que estoy acá, a las cinco de la mañana escribiendo porque quiero cambiar el mundo… y me cerceno los sesos cigarrillo tras cigarrillo imaginando qué carajo más escribir para que me genere algo, para que genere algo… por ahora esto, y entonces me convierto en una imbécil intelectualuda, como vos, como todos, común y corriente y me puedo morir mañana sin que nadie –nadie, dije, sí, así es – se percate de mi ausencia/ presencia… aunque si se darían cuenta… pero estoy hablando de otra cosa… como siempre, estoy hablando de otra cosa…